Para considerar que existe tal mandato señala la DGT que resulta necesario esté pactado con los trabajadores, ya sea en el convenio colectivo o en el propio contrato de trabajo.
En tal supuesto, nos encontraríamos ante retribuciones no dinerarias acordadas en el contrato de trabajo o el convenio, por lo que resultaría de aplicación todas las previsiones que respecto a las retribuciones en especie se recogen en el artículo 42 de la Ley del Impuesto.
En concreto, en el supuesto analizado, dada la modificación de los contratos de trabajo, resultaría de aplicación el artículo 42.2.b), por lo que la compra de los equipos informáticos no tendría la consideración de rendimientos del trabajo en especie, quedando en consecuencia exentos de tributación.
Igualmente, resultaría de aplicación lo contenido en la disposición adicional vigésima quinta de la Ley del IRPF, que establece que, en este caso, resultará aplicable la deducción por gastos de formación profesional prevista en el artículo 40 del texto refundido de la Ley del Impuesto sobre Sociedades.